El sacrificio de Isaac en Génesis 22, 1-19

Isaac Osornio Martínez
 

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Quise escoger este tema por la relación, si se quiere, sentimental con mi nombre. Pero, sobre todo, por los personajes de Abraham e Isaac.

Intenté aplicar el método histórico crítico. De antemano, reconozco mis limitaciones en el desarrollo de sus pasos y hago mías las palabras de Stenger: "En efecto, sólo después de largos años de ejercicio se adquiere relativa seguridad en la aplicación de los métodos". No pretendo ofrecer descubrimientos o innovaciones. Al estudiar detenidamente la perícopa, quizá mi mérito sea aplicar los pasos de un método y ofrecer una síntesis que ayude a la comprensión de este texto de la Escritura.

I. La Tesis contiene tres capítulos. El PRIMER CAPÍTULO, lo hemos titulado "Aspectos preliminares", abarca crítica textual, análisis morfológico, traducción literal y delimitación.

1. En la crítica textual, analizamos diez variantes que nos ofrece el aparato de crítica textual de la Biblia Hebraica Stuttgartensia editada por Kittel y Rudolph, distribuidas en los vv. 1.2.12.13.14. y 16. En general, podemos afirmar que las variantes no modifican substancialmente el texto; sin embargo, elegimos tres, ubicadas en los vv. 13 y 14, que nos han ayudado a precisar algunos aspectos en la traducción de la perícopa, las cuales, a continuación presentamos:

Verso 13: adaxa)

La quinta variante de nuestro texto se encuentra en el v. 13a. Muchos manuscritos, el texto hebreo del Pentateuco Samaritano, la versión griega de los LXX, la versión Siriaca, y el targúm Pseudo-Jonatán, en lugar de raxa) (detrás), proponen dfxe) (uno, solo, único). Dicho cambio es explicable por la similitud de escritura y donde al final se pudo confundir la resh y la dálet. No con una total seguridad, pero es más probable que todos ellos tengan razón, según estudios que se ha hecho al respecto1, pues se le da la calificación B y debería traducirse como allí se propone: "un carnero único o solitario". Lógicamente podemos entender que el carnero, al quedarse "...enredado en la maleza con los cuernos", no pudo continuar con los demás miembros del rebaño, y a partir de esa situación se entiende que haya quedado "solo", puesto que los demás se han ido ya. Basados en lo anterior, optamos por la variante.

Verso 13: bzaxE)en

En la sexta variante pocos manuscritos hebreos, la versión griega de los LXX y la versión Siriaca sugieren un cambio vocálico debajo de la het: una qamets por la patah zfxE)en, para que sea un participio nifal masc. sing., en lugar de un nifal perfecto de 3a masc. sing. A nivel de conjetura, imaginamos que el cambio vocálico puede ser el resultado de una alteración ortográfica. Dado que este cambio vocálico aclara la traducción, hemos decidido aceptar la variante.

Verso 14: che)fr"y

La novena variante se encuentra en el v. 14aaA. Se propone he):riy (qal 3a. pers. masc. sing. "provee"), en lugar de he)fr"y (nifal 3a. masc. sing. "se mostrará"). La traducción sería provee. Aceptamos la variante como muy probable, apoyados en los estudios que ya se han realizado2. Tanto al principio del v. 14 como al final, hay una tendencia, a partir de las variantes, a que los verbos sean qal - qal o nifal - nifal, mientras el TM presenta qal - nifal. Nosotros aceptamos qal - qal (preferimos la variante final), apoyados en los LXX, la Siriaca y la Vulgata, que traducen "provee"; además, armoniza con el v. 8: "Dios proveerá".

2. En el análisis morfológico, hicimos el estudio de cada palabra con la finalidad de obtener una traducción fiel al texto hebreo de la BHS, incluidas ya las variantes seleccionadas. Traducción, que a continuación compartimos con ustedes:

22.1

Y fue después de los hechos estos y Dios probó a Abraham.

Y dijo a él: Abraham, y dijo: heme aquí.

22.2

Y dijo: toma, pues, a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac

y vete a la tierra de Moria y ofrécelo allí para ofrenda

sobre uno de los montes que yo te diré.

22.3

Y madrugó Abraham en la mañana y aparejó su burro

y tomó a dos de sus criados con él y a Isaac su hijo

y partió los leños de la ofrenda y se levantó y caminó hacia el lugar

que le dijo Dios.

22.4

En el día tercero levantó Abraham sus ojos

y vio el lugar desde lejos.

22.5

Y dijo Abraham a sus criados: permanezcan ustedes aquí con el burro

y yo y el muchacho caminaremos hasta allá y adoraremos y regresaremos a ustedes.

22.6

Y tomó Abraham los leños de la ofrenda y los puso sobre Isaac su hijo

y tomó en su mano el fuego y el cuchillo

y caminaron ellos dos juntos.

22.7

Y dijo Isaac a Abraham su padre: y dijo padre mío

y dijo: ¡heme aquí, hijo mío! y dijo: he aquí el fuego y los leños

pero dónde (está) el cordero para la ofrenda.

22.8

Y dijo Abraham: Dios proveerá para él el cordero para ofrenda hijo mío

y caminaron ellos dos juntos.

22.9

Y llegaron al lugar que dijo a él Dios

y construyó allí Abraham el altar y preparó los leños

y ató a Isaac su hijo y lo puso sobre el altar sobre los leños.

22.10

Y extendió Abraham su mano

y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo.

22.11

Y llamó a él el ángel del Señor desde el cielo

y dijo: Abraham, Abraham,

y dijo: heme aquí.

22.12

Y dijo no extiendas tu mano hacia el muchacho y no hagas a él nada

porque ahora conozco que tú (eres) temeroso de Dios

y no retuviste a tu hijo, a tu único de conmigo.

22.13

Y levantó Abraham sus ojos y vio y he aquí un carnero solo, enredado en la maleza con sus cuernos

y caminó Abraham

y tomó al carnero y lo ofreció como ofrenda en vez de su hijo.

22.14

Y llamó Abraham el nombre del lugar este: el Señor provee

de modo que se dice hoy: en la montaña el Señor provee.

22.15

Y llamó el ángel del Señor a Abraham por segunda vez desde el cielo.

22,16

Y dijo: por mi juro, oráculo del Señor, que

por causa de que hiciste esto y no retuviste a tu hijo, a tu único.

22.17

que ciertamente te bendeciré y verdaderamente multiplicaré tu descendencia

como las estrellas del cielo y como arena que (está) sobre la playa del mar

y heredará tu descendencia la puerta de sus enemigos.

22.18

Y se bendecirán por tu descendencia todos los pueblos de la tierra,

en recompensa de que escuchaste a mi voz.

22.19

Y regresó Abraham con sus servidores

y se levantaron y caminaron juntos hacia Berseba

y habitó (permaneció) Abraham en Berseba.

3. La delimitación

Los versículos del 1 - 19 del capítulo 22 del libro del Génesis, sincrónicamente, constituyen una unidad bien definida, por las razones que a continuación exponemos: contenido, personajes, aspecto literario y contexto.

3.1. Por el contenido

Nuestro texto expresa que Dios le pidió a Abraham que le sacrificara a su hijo Isaac en un monte de la región de Moria (v. 2). Abraham obediente se dirigió acompañado de su hijo y dos siervos; los cuales, al tercer día, por orden de su señor, se quedaron a distancia. Habiendo llegado al lugar, Abraham preparó el altar y colocó a su hijo atado sobre la leña (v. 9); y cuando levantó su mano con el cuchillo para sacrificarlo, el ángel de Yahvéh le gritó para indicarle que no le hiciera nada (vv. 11-12a): "Ya veo que (eres) temeroso de Dios y no me niegas a tu hijo único" (v. 12b). En seguida Abraham levantó los ojos y descubrió un carnero atrapado en la maleza, el que sacrificó en lugar de su hijo (v. 13). La acción de Abraham lo hace acreedor de bendiciones y promesas por parte de Dios (vv. 15-18). Posteriormente Abraham regresó junto a sus siervos y todos partieron para Berseba, en donde éste habitó. En razón del contenido, nuestro texto de Gn 22, 1 - 19 muestra una serie de intervenciones y acciones unidas entre sí.

3.2. Por los personajes.

En nuestra perícopa participan cinco personajes. Por orden de aparición son: Dios (v. 1. 2. 8. 9), Abraham (vv. 1-19), Isaac (vv. 2-3. 5-10. 12-13. 16), los siervos (vv. 3. 5. 19) y el ángel de Yahvéh (vv. 11. 12. 15), que se identifica con Dios (vv. 12. 15-18). Pensamos que los personajes principales son: Dios, abriendo nuestro relato, Abraham e Isaac; y los secundarios: los siervos.

Podemos decir que los personajes principales enmarcan nuestra perícopa: Dios (v. 1), que, al querer probar a Abraham, interviene en todo el desarrollo del texto provocando los acontecimientos, y Abraham, que cierra, en el v. 19, además de aparecer en todo el texto, versículo por versículo. Por otra parte, Isaac, sin el cual no tendría razón de ser la perícopa. En el texto anterior los personajes son: Abimélek, rey de los filisteos, Pikol, su capitán de tropa, y Abraham. En nuestra perícopa fuera de Abraham, son otros los personajes. Lo que nos permite afirmar que es una situación diferente, con una temática nueva.

3.3. Por el aspecto literario

La perícopa inicia en 22, 1 con la expresión heL")fh {yirfb:Dah raxa) yih:yaw "Y fue después de estos hechos". Es una fórmula introductoria que aparece en el Antiguo Testamento para comenzar algunos relatos. Citemos algunos ejemplos: )f&iTaw heL")fh {yirfb:Dah raxa) yih:yaw (Gn 39, 7), U):+fx heL")fh {yirfb:Dah raxa) yih:yaw (Gn 40, 1), hflfx heL")fh {yirfb:Dah raxa) yih:yaw (1Re 17,17) y {ereK heL")fh {yirfb:Dah raxa) yih:yaw (1Re 21, 1). Dicha frase sirve para unir un nuevo texto con el que le antecede.

Nuestra perícopa termina en 22, 19, porque el v. 20 comienza con la misma expresión daGuYaw heL")fh {yirfb:Dah y"rAxa) yih:yaw, sólo que la preposición de tiempo tiene la terminación de un constructo plural masculino. Podemos afirmar que Gn 22, 20 -24 es una narración con un contenido distinto al que posee el texto que elegimos para nuestro trabajo.

3.4. Por el contexto

3.4.1. Remoto

El libro del Génesis se divide en dos grandes partes: a) Origen del mundo y de los hombres (Gn 1 - 11) y b) Historias patriarcales (Gn 12 - 50). Nuestro texto se encuentra en la segunda parte, en la primera de tres secciones, titulada: Ciclo de Abraham y su hijo Isaac (Gn 12, 1-25, 18).

3.4.2. Inmediato

3.4.2.1. Anterior

Si atendemos al contexto anterior, los vv. 22 -33 del capítulo 21, tratan unos temas muy diferentes: el juramento de buenas relaciones entre Abimélek, Abraham y los suyos; lo relacionado a un pozo, los dones otorgados por Abraham y la conclusión de un pacto allí en Berseba. Finalmente, Abimélek y su capitán se vuelven a su tierra, mientras que la perícopa termina diciendo que Abraham se quedó a vivir muchos días en la tierra de los filisteos.

3.4.2.2. Posterior

Atendiendo al contexto posterior, Gn 22, 20 - 24 presenta una lista de doce nombres, que constituyen el puente que une el ciclo de la vida de Abraham con el ciclo de la vida de Isaac; temática muy distinta a la de nuestro texto.

4. Conclusión

Pensamos que nuestro texto de Gn 22, 1-19 está perfectamente delimitado, por los argumentos que anteriormente hemos expresado con respecto al contenido, los personajes, el aspecto literario y el contexto.

Este primer capítulo constituye los pasos previos para el subsecuente desarrollo de nuestra investigación.

II. El CAPÍTULO SEGUNDO contiene crítica literaria, crítica de las formas, crítica de la tradición, crítica de la redacción, y crítica de la historia.

1. En la crítica literaria efectuamos un análisis diacrónico, a través del cual, encontramos indicios para señalar que nuestro texto no es el resultado de un solo autor. La tradición elohista nombra a Dios "Elohim" (plural mayestático de un nombre común "El" que quiere decir Dios). Basados en lo anterior, afirmamos que los vv. 1-14. 19 son atribuidos al documento elohista, por razón del nombre divino {yiholE) (vv. 1. 3. 8. 9. 12) y por la revelación hecha de noche (vv. 1-2), como es costumbre hacerlo por parte de esta tradición: Dios se revela en sueños o visiones.

La presencia de la tradición yahvista, que nombra a Dios "Yahvéh", en el v. 11 sustituye a "Elohim", por "Yahvéh"; pensamos que el redactor lo hizo con la finalidad de armonizar con el v. 15: {hfwh:y |a):lam )fr:qiYawiyfmf<ah-}im tyin"$ {fhfr:ba)-le) . El relato primitivo debió decir en el v. 11a: {yiholE) |a):lam )fr:qiYaw, como aparece en Gn 21, 17, que también pertenece a la tradición elohista; lo mismo sucede con el v. 14a: he):riy hfwh:y y en el v. 14b: he):riy hfwh:y rah:B, en donde el relato primitivo posiblemente tenía {yiholE), lo cual armonizaba perfectamente con el v. 8, en donde Abraham le contesta a Isaac: he):riy {yiholE), pero el redactor yahvista sustituyó {yiholE) por hfwh:y en ambos casos.

A continuación presentamos la estructura que mejor nos pareció, desde la sincronía:

a Introducción (v. 1a)

b La orden (vv. 1b-2)

c Realización de la orden (vv. 3-10)

- Preparativos y viaje (vv. 3-6)

- Pregunta de Isaac (vv. 7-8)

- Nuevos preparativos y ejecución del sacrificio (vv. 9-10)
bí Cancelación de la orden (vv. 11-14) - Interrupción del sacrificio (vv. 11-12)

- Sustitución de Isaac (vv. 13-14)

cí Renovación de las promesas (vv. 15-18)

aí Epílogo (v. 19)

2. En la crítica de las formas, descubrimos la presencia de dos géneros literarios: a) Es una leyenda3 cultual etiológica4, según la terminología de Dibelius, correspondiente al santuario del monte Moria, que la tradición posterior identificó con la colina de Sión, sede del templo de Jerusalén, donde quizá por primera vez se suprimieron los sacrificios humanos. b) Pero sobre todo, por su contenido, sobresale la leyenda biográfica, siguiendo la nomenclatura de Bultmann. Es una reflexión teológica sobre la fe y la obediencia, expuesta en forma narrativa, cuyo personaje principal es Abraham, respondiendo con hechos concretos a Dios.

3. En la crítica de la tradición, encontramos que el relato del sacrificio de Isaac se originó, probablemente, de una leyenda cultual cananea que hablaba del rescate de un niño, por parte de la divinidad, que iba a ser sacrificado, siendo sustituido por una víctima animal. Dicha leyenda cultual fue asumida por los clanes de Isaac y de Abraham; después de un período evolutivo, estos hombres se convirtieron en los personajes centrales (junto con Dios) de la leyenda cultual y se fijó por escrito en los tiempos posteriores a la división de los reinos de Israel y de Judá.

4. En la crítica de la redacción percibimos la acción del compositor Elohista, quien recogió la tradición oral ya transformada y la reelaboró redaccionalmente. Posteriormente el redactor yahvista introdujo los versos del 15 al 18 en el texto Elohista para relacionar el sacrificio de Isaac con el tema de las promesas hechas a Abraham. También sustituyó el nombre de Elohim por el nombre de Yahvéh en los vv. 11. 14a y 14b, para armonizar con el v. 15.

5. En la crítica histórica pudimos constatar la costumbre cananea y judía de sacrificar niños a la divinidad, testificada por la arqueología (Malta, Cartagena y Guézer) y la Escritura. Además, encontramos que es muy difícil situar cronológicamente a los Patriarcas en la historia universal, por la falta de datos precisos en la Escritura y en las fuentes extrabíblicas.

III. El TERCER CAPÍTULO comprende la exégesis, la teología bíblica y la hermeneútica (actualización). El comentario exegético lo hicimos tomando el esquema de la estructura sincrónica comentada, hace unos momentos, en la crítica literaria.

1. Comentario exegético

1.1. Introducción (v. 1a)

Es el Dios trascendente ({yiholE)fh) quien probó (hfSin) a Abraham para conocer sus intenciones, su realidad profunda, más allá de las apariencias inciertas.
 
 

1.2. La orden (vv. 1b-2)

Es Dios quien ordena y Abraham le responde con apertura: yin"Nih. Dios le pide tomar ()fn-xaq), ir (!:l-|el:w) y sacrificar (Uh"lA(ah:w) a su hijo muy amado, Isaac; petición divina que lacera su corazón y termina con las promesas futuras.

1.3. Realización de la orden (vv. 3-10)

Con prontitud, Abraham se prepara con todo lo necesario, sin objetar nada a Dios. A pesar de sus sentimientos internos está dispuesto a cumplir la orden. Los criados son un recurso del narrador; Isaac es el objeto de la prueba. Contemplar el lugar al tercer día, desde lejos, y continuar, señala la persistencia en la ejecución de la extraña orden recibida de parte de Dios. Los criados quedan atrás; esta separación facilita observar al padre depositario mudo y heroico de la voluntad divina. Isaac porta lo que será su pedestal y Abraham lo que aniquilará definitivamente la vida de su hijo (vv. 3-6). No se dan datos precisos sobre el tiempo transcurrido desde el destete de Isaac hasta el momento del sacrificio; vemos que no era un niño pequeño, puesto que es capaz de llevar un tercio5 de leña6, y además, sabe lo que se necesita para un sacrificio.

Abraham posee muchos motivos para no hablar; Isaac, desde su curiosidad, pregunta por la víctima y recibe una respuesta evasiva, sostenida por la confusión interna de Abraham que confía, sin embargo, ilimitadamente, en el Dios de las promesas. Tal respuesta encierra una verdad de la que Abraham no es consciente; mientras el silencio reina, las acciones confirman lo irreversible (vv. 7-8).

Abraham firme en su fe y obediencia prepara el altar, ata a su hijo Isaac y lo coloca sobre la leña; enseguida, coge el cuchillo para herir la garganta de su hijo y consumar así el mandato divino. Abraham debió comunicar a su hijo que era la víctima escogida por Dios para el holocausto y él lo aceptó con beneplácito (vv. 9-10).

1.4. Cancelación de la orden (vv. 11-14)

Abraham había seguido puntualmente la orden recibida, ahora es Dios mismo quien ha comprobado su fe y obediencia. Por eso, detiene el sacrificio que detesta; enseñanza clara para el pueblo de Israel que solía cometer estos atropellos en la persona de los niños. Dios ha comprobado que Abraham es temeroso de él, lo que equivale a una perfecta obediencia (vv. 11-12).

Las palabras de Abraham: Dios proveerá (v. 8), se hacen realidad en la presencia providencial del carnero enredado en la maleza con sus cuernos. La sustitución de Isaac por el carnero nuevamente señala que Dios repudia los sacrificios humanos, aún cuando es dueño absoluto de todo; esto debió influir para que desaparecieran los sacrificios humanos en el mundo semita. El nombre dado al lugar confirma el hecho de que efectivamente Dios proveyó la víctima para el sacrificio (vv. 13-14).
 
 

1.5. Renovación de las promesas (vv. 15-18)

La adición de los vv. 15-18 confirman gloriosamente las promesas hechas a Abraham, ahora en razón de su fe-obediencia probada, y con solemne juramento divino. A las promesas de la descendencia se asocia el tema del dominio sobre los enemigos y la bendición que obtendrán todas las naciones de la tierra por medio de la descendencia de Abraham, porque escuchó la voz de Dios.

1.6. Epílogo (v. 19)

Abraham regresa a donde se encuentran sus criados. El texto no menciona a Isaac, lo que significa que espiritualmente ha sido ofrecido. Juntos, Abraham y sus criados, regresan a Berseba, desde donde habían partido.

"La exégesis se acerca ciertamente mucho más a la verdad, cuando en este relato encuentra sobre todo la idea de una radical prueba de obediencia. El Dios que se reveló a Israel es plenamente libre en su dar y en su tomar, y nadie puede preguntarle ë¿qué haces?í (Job 9, 12; Dn 4, 32): he aquí unos principios que sin lugar a duda están subyacentes en nuestro relato"7.

2. Introducimos un apartado que titulamos historia de la exégesis de Gn. 22,1-19 que abarca el Targum y su influencia en el NT., nos detuvimos un poco más en el Evangelio de Juan, comentamos la exégesis de los Santos Padres y la interpretación hecha por autores contemporáneos (1872-1972).

2.1. En el Targum se destaca el aspecto voluntario de Isaac. Los 37 años que le asigna el Targúm Palestiniano (PsJ) deben probar que, si no hubiera querido dejarse inmolar, su padre, muy anciano, no hubiera sido capaz de obligarle a ello. Al contrario, tanto el targum Palestiniano como el targum Neófiti, señalan:

"Isaac tomó la palabra y dijo a Abraham, su padre: ëPadre mío, átame bien, para que no te golpee con mis pies, de tal manera que tu ofrenda no se vuelva inválida y que sea yo precipitado, tal vez, en la fosa de perdición, en el mundo venideroí. Los ojos de Abraham miraban fíjamente los ojos de Isaac y los ojos de Isaac se volvían hacia los ángeles de lo alto. Abraham no los veía. En este momento, bajó de los cielos una voz que decía: ëvenid y ved a dos (personas) únicas en mi universo. Una sacrifica y la otra es sacrificada: el que sacrifica no vacila y el que es sacrificado ofrece su cuello"8 . 2.2. En el Nuevo Testamento "en fecha temprana la Iglesia cristiana relacionó esta historia con la pasión de Cristo"9. Nótese la semejanza entre esta imagen rabínica de Abraham, el padre amoroso, ofreciendo a su hijo gustoso, con la presentación neotestamentaria de Dios el Padre ofreciendo a su Hijo amado gustoso como una víctima por la redención de la humanidad (Rom 8, 32; Gal 2, 20; Ef 5, 2. 25; Jn 3, 16)10. Antes de san Pablo, no se encuentran rastros sobre una tipología del sacrificio de Isaac. También en la Carta a los hebreos se encuentra una tipología: "Por la fe, ofreció Abraham a Isaac, cuando fue puesto a prueba, y ofreció a su unigénito, el que había recibido las promesas, y de quien se había dicho: Por Isaac tendrás tu descendencia, pensando que hasta de entre los muertos podría Dios resucitarle, y así le recuperó como en figura" (Heb 11, 17-19). Se insiste mucho en que Isaac es figura de Cristo, "como Isaac tomó sobre sus espaldas la leña, así Cristo cargó con el madero de la cruz; y como Isaac se dejó atar voluntariamente, así Cristo, el Cordero de Dios, fue sacrificado porque él mismo lo quiso. Pero hubo esta gran diferencia, que Dios salvó a Isaac del sacrificio, y en cambio -dice san Pablo- no perdonó a su propio Hijo... Abraham es, pues, figura de aquel Padre que sacrificó a su Hijo unigénito para la salvación del mundo"11.

Es probable que el evangelio de san Juan esté apoyado en la exégesis targúmica. Isaac y Jesús tienen un carácter propiciatorio muy señalado: "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único (Jn 3, 16). Existe una semejanza con "toma a tu hijo, a tu único, al que amas (Gn 22, 2). Nuestro texto y san Juan concuerdan en que un hijo único ha sido entregado a la muerte por su padre que le ama. Por otra parte, Isaac es el modelo del hijo siempre presente al lado del padre. "La relación de Isaac con Jesús debe ser comprendida a partir de las leyes de la tipología, según las cuales la figura está realizada y superada por el figurado12.

2.3. En los Santos Padres, san Hilario ve en Isaac a Jesús; llevar Isaac la leña, figura que Cristo debía llevar la cruz. Orígenes (aunque no es de los Santo Padres), ve en Isaac liberado una prefiguración de la resurrección. San Ireneo nos refiere que Abraham ofreció a Dios como víctima a su unigénito (monogenh/j) y amado Hijo (a)agaphto/j); ve en la leña que lleva Jesús una alusión a la cruz que porta Jesucristo camino al calvario. Para Tertuliano el que Isaac cargue la leña prefigura ya la pasión de Cristo.

2.4. En la exégesis contemporánea fue Israel Levi, en 1962, quien relacionó la Aquedah con el Nuevo testamento y estableció los paralelos Abraham/Dios, Isaac/Jesús; trabajo ignorado y retomado en 1946 por H. J. Schoeps. En 1947 J. Danielou afirmó que Heb 11, 17-19 es el tratamiento principal del Aquedah en el Nuevo testamento. Para A. Dahl, en 1969, la tipología se da entre Abraham y Dios: así como Abraham no perdonó la vida de su hijo, así Dios no perdonó la vida de su propio Hijo.

3. En la Teología bíblica resaltamos:

3.1. La fe y la obediencia de Abraham para con Dios.

En Gn 12, 2-3, Abraham cree en las promesas hechas por Dios antes de salir de su tierra. Su fe lo hace ser un hombre profundamente religioso y construye altares en: Siquén (Gn 12, 6-7), entre Betel y Ay (Gn 12, 8), como ocurre en nuestro texto (Gn 22, 9). Cuando Dios le dice que su descendencia será como las estrellas del cielo, "creyó Abraham al Señor, y el Señor se lo tomó en cuenta" (Gn 15, 6). Abimelek y Picol dijeron a Abraham: "Dios está contigo en todo lo que haces" (Gn 21, 22). En cuanto a la obediencia, en el capítulo 12, Abraham recibe una orden (v. 1) y la ejecuta (vv. 4-5), es decir, obedece. Dios le pide que circuncide a todo varón de su casa o extranjero y Abraham obedece (Gn 17, 23). Cuando Sara le pide que expulse a Agar y a Ismael, Dios le dice: "Haz lo que te pide Sara" (Cf. Gn 21, 10-12) y Abraham también obedece.

3.2. El rechazo de los sacrificios humanos, junto con el tema de la sustitución.

Sacrificar a los primogénitos aparece como un mandato de Dios: "No te retrases en traerme los primeros frutos de tu grano y de tu viña. Me entregarás a los primogénitos de tus hijos" (Ex 22, 28). Encontramos también reproches y prohibiciones en distintos textos bíblicos: "Tomaste a tus hijos y a tus hijas, a quienes habías dado a luz para mi, y los inmolaste como alimento para los ídolos. Como no bastaban tus prostituciones" (Ez 16, 20). "Han construido el mausoleo de Tófet, en el valle de Ben-Hinón, para sacrificar en la hoguera a sus hijo e hijas, cosa que yo no les mandé ni se me pasó por la cabeza" (Jr 7, 31; 19, 5-6; 32, 35). Durante la renovación religiosa del reinado de Josías, él mismo "profanó el crematorio del valle de Ben-Hinón, para que nadie inmolara a sus hijos en honor de Moloc" (2Re 23, 10).

Dios reprueba las prácticas paganas: "No te comportarás así con el Señor tu Dios, ya que no hay nada más odioso y detestable para el Señor que lo que hacían estos pueblos por sus dioses, pues incluso quemaban a sus hijos e hijas en honor de sus dioses" (Dt 12, 31). "No darás a tus hijos para sacrificarlos a Moloc, ni profanarás el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor" (Lev 18, 21). En la legislación del libro del Levítico, esta práctica merece la muerte: "...Cualquier hombre, israelita o extranjero residente, que sacrifique alguno de sus hijos a Moloc, será castigado con la muerte; el pueblo lo apedreará. Yo castigaré a ese hombre y lo expulsaré de su pueblo, pues al sacrificar su hijo a Moloc ha manchado mi santuario y profanado mi santo nombre" (Lev 20, 2-3).

3.2.1. La sustitución

En los textos aparece también el tema de la sustitución: "A la primera cría del burro la puedes sustituir por un cordero, pero si no la sustituyes la desnucarás. A tus hijos primogénitos los rescatarás. No te presentes a mi con las manos vacías" (Ex 34, 20).

3.3. Dios prueba al hombre

Con frecuencia Dios prueba a los hombres para conocer sus intenciones, la realidad profunda, más allá de las apariencias inciertas. En Mará, el Señor puso a prueba al pueblo de Isarel (Cf. Ex 15, 25). En el desierto de Sin el pueblo de Israel, agobiado por el hambre, murmura contra Moisés y Aarón, recordando la abundancia de alimentos en Egipto. Dios les envía pan. Sólo deben recoger una ración diaria; con esta indicación, Dios prueba al pueblo (Cf. Ex 16, 1-4) para ver si creen en él y no acumulan para el día siguiente. Más adelante se expresa la misma idea: "Y te ha alimentado en el desierto con el maná, un alimento que no conocieron tus antepasados, a fin de humillarte y probarte, para después hacerte feliz" (Dt 8, 16)

3.4. La tipología Abraham-Dios e Isaac-Cristo.

Nos encontramos frente a un texto que no ha sido explotado suficientemente en el campo de la tipología, y tampoco lo vamos a hacer nosotros. Sólo queremos ofrecer algunas aproximaciones que se han hecho a través de los santos padres y de los exégetas contemporáneos.

3.4.1. Abraham - Dios

Tipológicamente, Abraham prefigura al Dios Padre del Nuevo Testamento, ofreciendo gustosamente a su hijo amado por la redención de la humanidad (Cf. Rom 8, 32).

Es sorprendente la semejanza de la orden en Gn 22, 2: "toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac y vete a la tierra de Moria y ofrécelo..." con el pasaje de Jn 3, 16: "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único...". La concordancia está en que un hijo único ha sido entregado a la muerte por su padre que le ama. Abraham es, pues, figura de aquel Padre que sacrificó a su Hijo unigénito para la salvación del mundo.

3.4.2. Isaac - Cristo

El texto bíblico, centrado en Abraham, no dice nada sobre el comportamiento de Isaac. No obstante, observamos que a la firmeza de Abraham en su fe y obediencia a Dios, responde la docilidad y sumisión del hijo, sin reserva, a la voluntad divina. Son los targumin, los que acentúan el carácter voluntario de Isaac. Concretamente, el targum Palestiniano señala la disposición de Isaac para entregar todos sus miembros al Señor, si así se lo pidiera. Este targum atribuye a Isaac treinta y siete años al momento de la prueba; implica que, si no hubiera querido colaborar, su padre anciano no lo hubiera podido forzar, al contrario, dijo: "Átame bien para que no te golpee con mis pies, de tal manera que tu ofrenda no se vuelva inválida...".

"Como Isaac tomó sobre sus espaldas la leña, así Cristo cargó con el madero de la cruz; y como Isaac se dejó atar voluntariamente, así Cristo, el Cordero de Dios, fue sacrificado porque él mismo lo quiso. Pero hubo esta gran diferencia, que Dios salvó a Isaac del sacrificio, y en cambio -dice san Pablo- no perdonó a su propio Hijo13. El sacrificio de Isaac permite ver la muerte de Jesús en la cruz, como un acto de amor y obediencia (Cf. Gál 1, 4; 2, 20; Ef 5, 2. 25; Rom 4, 25; Tit 2, 14; 1Tim 2, 6).

3.5. La obediencia de Abraham en relación a las promesas.

Es la obediencia de Abraham la que hace jurar a Dios por sí mismo, dando a las promesas (Gn 12, 2-3) un carácter solemne e inmutable. La ratificación de las promesas viene a consecuencia de la obediencia de Abraham: "por haber hecho esto, por no haberme negado a tu hijo, a tu único" (vv. 12. 16). Abraham responde al Dios que exige absolutamente, y encarna así la moral más grande del fundador de Israel, obedeciendo con prontitud a la palabra de Dios, confiando incondicionalmente en quien lo prueba

4. En la hermeneútica, actualizamos el texto bíblico en tres puntos:

4.1. Fe y obediencia a Dios. Debemos ser hombres de fe; siempre dispuestos a sacrificar lo que más queremos a Dios, desde el estado de vida que hayamos elegido. La fe es una adhesión personal a Dios. El discípulo de Jesús debe romper con todas las idolatrías que debilitan o apagan su fe. La obediencia está cimentada en la fe e implica el cumplimiento de los designios de Dios.

4.2. La libertad humana. La libertad humana se convierte en una prueba para el hombre, optamos por Dios o le damos la espalda. La libertad alcanza su máxima perfección cuando está ordenada a Dios.

4.3. La dignidad de la vida humana. Nos parece muy importante hablar del respeto a la vida humana, convencidos de que Dios no quiso la muerte de Isaac y tampoco ahora quiere la muerte de los seres humanos. Sólo Dios es el Señor de la vida. Nuestra misión es conservar y defender la vida humana, no destruirla.

Conclusiones finales.

1. La crítica textual nos permitió acercarnos a lo que consideramos, hipotéticamente, debió ser el texto original, asumiendo las variantes que se proponen en los vv. 13a. 13aa y 14aaA.

2. La delimitación favoreció que definiéramos, sincrónicamente, Gn 22, 1-19, como una unidad bien definida por el contenido, los personajes, el aspecto literario y el contexto.

3. La crítica literaria nos llevó a descubrir la unidad compuesta de Gn 22, 1-19. Constatamos que los vv. 1-14. 19 pertenecen al compositor Elohista y que los vv. 15-18 pertenecen al redactor yahvista. El análisis sincrónico, a partir de dos estructuras, nos ayudó a reconocer la unidad del texto final a partir del contenido y de la narrativa.

4. La crítica de las formas permitió que encontráramos dos géneros literarios en nuestra perícopa: una leyenda cultual etiológica, y sobre todo, una leyenda biográfica, referida a la vida de Abraham.

5. En la crítica de la tradición, descubrimos que el pasaje de Gn 22, 1-19 se originó de una leyenda cultual cananea asumida por los clanes de Isaac y de Abraham; la cual, después de un proceso evolutivo, fue fijada por escrito, cuando ya se habían separado los reinos de Israel y de Judá.

6. En la crítica de la tradición, concluimos que el Elohista asumió la leyenda cultual cananea, y la plasmó en los vv. 1-14. 19, destacando la obediencia de Abraham para con Dios, y posteriormente el yahvista introdujo los vv. 15-18 para relacionar la obediencia de Abraham con el tema de las promesas (Gn 12, 2-3).

7. La crítica histórica nos ayudó a situar al compositor Elohista del texto en el s. VIII a. C., a constatar la práctica de los sacrificios humanos en Canaán e Israel, atestiguada por la arqueología y la misma Escritura. Afrontamos lo incierto de los patriarcas Isaac y Abraham y las tendencias de las tradiciones presentes en nuestra perícopa.

8. En la exégesis comprobamos que Dios prueba para conocer la fe y la obediencia de Abraham. Pudimos constatar que Abraham responde con prontitud a través de una serie de acciones, puesto que confía ilimitadamente en el Dios de la promesas. Corroboramos que Dios no quería el sacrificio de Isaac. La exégesis, en definitiva, descubre en el texto una radical prueba de obediencia.

9. Pudimos abarcar la interpretación del targum en torno al sacrificio de Isaac, destacando el carácter voluntario del hijo único de Abraham y la evolución de la exégesis contemporánea.

10. En la teología bíblica resaltamos la fe y la obediencia de Abraham, el rechazo de los sacrificios humanos y el tema de la sustitución. Además, el derecho que tiene Dios para probar al hombre con el fin de conocer su amor y su disposición para cumplir los mandamientos. Finalmente, destacamos la relación Abraham/Dios e Isaac/Cristo y la influencia de la obediencia de Abraham en torno al tema de las promesas.

11. En la hermeneútica buscamos la manera de actualizar la perícopa a la situación de hoy y vimos que la fe y la obediencia son determinantes en nuestra relación con Dios, intuimos que la misma libertad humana es una prueba: respondemos a Dios o le damos la espalda. Nos pareció importante relacionar la perícopa con el respeto a la vida humana en todas sus fases.

12. A mí, personalmente, me ayudó el desarrollo de la investigación a entender que la vida del hombre sólo tiene sentido, cuando se somete a la voluntad de Dios que lo ha llamado a la existencia y le ha dado la gran dignidad de ser su hijo. Respondiendo a Dios, a la manera de Jesucristo que se complace en hacer la voluntad del Padre, todo en un clima de fe y obediencia.

13. Pude aplicar parte de los conocimientos que fui adquiriendo en clase durante estos tres años de esfuerzo y dedicación. Estoy convencido que mi caminar no termina con este trabajo, apenas es el comienzo de un largo recorrido.

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1 Preliminary and Interim Report on the Hebrew Old Testament Text Project. Vol. 1, United Bible Societies Alliance Biblique Universelle (Stuttgart 1976), p. 31.

2 Preliminary and Interim Report on the Hebrew Old Testament Text Project. Vol. 1, United Bible Societies Alliance Biblique Universelle (Stuttgart 1976), p. 31.

3 La leyenda es parecida a la saga; su temática es religiosa, referida a los hombres y a los lugares santos en los que se manifiesta lo divino. Es una composición literaria basada en datos muy simples y concretos: el nombre de una persona, tribu, lugar, acontecimiento. Generalmente tiene un apoyo real, sobre el que se construye el relato con la finalidad de ofrecer una enseñanza religiosa.

4 La etiología en nuestro caso explica el origen del nombre (v. 14), cuyo significado se ha perdido al paso del tiempo. En ella adquieren especial importancia los juegos de palabras, aunque las explicaciones no siempre coinciden con su sentido original. Contiene fórmulas como: ëpor eso se llamaí o ëhasta el día de hoyí.

5 Utilizo la palabra tercio, porque así se designa en mi tierra la cantidad grande o pequeña de leña que una persona puede llevar sobre la espalda.

6 Cf. VON RAD G., El libro ... pp 292-293.

7 VON RAD G., El libro ... p. 300.

8 Ibid

9 HERBERT A. S., Op. cit., p. 54.

10 Cf. MAHER M., Op. cit., 132.

11 STRAUBINGER J., El Antiguo Testamento (Buenos Aires 1969), p. 45.

12 Cf. Ibid 495-496.

13 STRAUBINGER J., Op. cit., p. 45.
 

1 VERMEYLEN, Jacques, Les premiéres étapes littéraires de la formation du Pentateuque, pp. 160ss, en De Pury, Albert, Le Pentateuque en Question, Labor et Fides, Genéve, 1989.

2 Loza Vera José, El Pentateuco; lecturas del Génesis y del Éxodo, T. 2, Universidad Pontificia de México, México, 1999, p. 78.

3 Cfr. Biblia de Jerusalén, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1975, cuya nota a pie de página de Gn 4, 17-26, apoya está afirmación. La Biblia de América, de la Casa de la Biblia, en cambio, presenta este problema desde una perspectiva distinta. Esta sección es explicada como una polémica de los israelitas seminómadas frente a las ciudades cananeas.

4 Idea aceptada por la mayoría de las traducciones. Cfr. BJ, BA, BE, NBE, NACAR-COLUNGA, REINA-VALERA, etc.

5 En este sección el artículo, puede traer los siguientes análisis en español o hebreo, según la preferencia del autor o editor.

6 Cfr. VON RAD, Gerhard, El libro del Génesis, Sígueme, Salamanca, 1977, pp.124-125.

7 Ibid.

8 PÉREZ FERNÁNDEZ, Miguel, Los Capítulos de Rabbí Eliezer (PRE), Verbo Divino, Valencia, 1984, Núm. 21,1: "(Sammael) vino a ella cabalgando sobre la serpiente y concibió a Caín".

9 LIFSCHITZ, Daniel, Caín y Abel; Hagadá sobre Génesis 4 y 5, EGA, Bilbao, 1994, pp.28ss.

10 Gn 3,17. Cfr. LOZA VERA, José, El Pentateuco; el problema literario, T. I, UPM, México, 1999, p. 46: "El hombre proviene de la tierra, por eso se maldice su origen".

11 El v. 7 está corrupto en los originales hebreos, por lo que su sentido queda oscuro; no obstante, se puede recurrir a los LXX.

12 Para la mejor comprensión de este punto es recomendable la novela de REVUELTAS, José, Los motivos de Caín, Era, México, 1987.

13 Es necesario leer en este contexto Gn 4, 24, para poder comprender Mt 18, 21-35.

14 Cfr. PÉREZ FERNÁNDEZ, Migel, Los CapítulosÖ Op. Cit. Núm. 21, 4.

15 El hombre es un ser que también proviene de la tierra, por cuya causa, al maldecirlo a él, es menester aclarar que desde su origen está maldito, Cfr. LOZA VERA, Jose, El PentateucoÖ, T. I, Op. Cit., p 46.

16 La señal así se convierte más en una protección que en una marca deshonrosa. Esta misma narración nos advierte también del peligro que sufre alguien que toma la justicia por su propia mano, o que aplica la ley del talión. La persona que actúa movida por vengar una afrenta se comporta igual o peor que aquel que se atrevió a humillarla o a asesinar incluso a alguien querido para ella; puesto que si los motivos del otro eran injustificados, con mayor razón los del último, ya que está siendo dominado por sus pasiones más bajas y olvidando aquella frase de Gn 1, 26-27, donde se le recuerda que, si es hecho a imagen de Dios, su acción debería de ser la misma, la cual manifestaba Jesús "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacenÖ" Lc 23, 34. Este es el acto supremo de todo ser humano, como un regalo para que los demás sepan que no se les ha dejado de amar, para recordar que seguimos siendo hermanos e hijos del mismo Padre.


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